Anne Sexton, Sin retorno

escritora norteamericana

Anne Gray Harvey Estados Unidos, Masachussets,9 de noviembre 1928, escritora de la posguerra Anne Sexton es una de las mejores exponentes de la poesía confesional y de cruda verdad, la menor de tres hermanas hija de un exitoso empresario de lanas en Boston, familia burguesa y acomodada, nunca se fue de boston hasta su muerte, se casó con Alfred Muller Sexton conocido como ” Kayo”, vivieron juntos hasta su divorcio en 1973, tuvieron dos hijas, Linda Gray Sexton 1956 ( novelista) y Joyse Sexton 1955, tras el nacimiento de su primera hija viene su primera depresión pues esta patología la acompañaría toda la vida. En 1954 tiene su primer colapso nervioso, con su segunda hija sufrió su segunda crisis y fue hospitalizada, ese mismo año intenta su primer suicidio.

Su medico de cabecera le incentivo a escribir poesía en 1957, es ahí cuando se une al taller de literatura que animaba  Jonh Holmes (actor Porno mas famosos de todos los tiempos) poco después sus poemas alcanzaron cierto reconocimiento, sobre todo después de unas publicaciones en revistas de prestigio como la New Yorker o la Harper’s Magazine, su mentor fue W.D. Snodgrass con el logro desarrollar textos como Heart’s Needle y The Double Image, ultimo texto que tenia relacion con el vinculo entre madre e hija.

A través de Jonh Holmes conocería a la poetisa que influenciará en su escritura infantil la afamada y ganadora del pulitzer Maxine Kumin que la acompañaría hasta el fin de sus días. A su amiga entrañable Sylvia Plath la conocería en otro taller literario que dirigía Robert Lowell, luego ella misma dirigiria varios talleres literarios en Boston.

En la época que le toco vivir a Anne no era prudente hablar de aborto ni de menstruación ni mucho menos de deseo sexual, entonces fue muy criticada en un principio , ya luego es incluso galardonada con el premio Pulitzer en 1967, la literatura de esta escritora es reveladora y profundamente conmovedora no por su dulzura si no por su fiereza , por el dolor que transmite, por su fuerza y a la vez la evidente fragilidad que se experimenta en sus textos.

No es fácil escapar a la majestuosa ceremonia de su muerte el 4 de octubre de 1974, donde ella en su último acto poético luego de llegar de la revisión de un manuscrito que saldría a la luz en 1975, al llegar a casa se sacó todos los anillos se puso el abrigo de piel de su madre y se bebió dos vasos de vodka y con un tercero partir al garaje de su casa encender el motor de su Cougar Rojo y cerrar todas las puertas para quitarse la vida encontrar la muerte al fin, nada importaron sus hijas , su talento, su endiablada belleza, el éxito de su obra en el ámbito  literaria y  académico. Quizá fue que nunca se repuso de la profunda herida que dejó Su entrañable amiga Sylvia Platt al tambien suicidarse años antes donde en un texto que le dedica le reprocha que le robara la idea:

¡Ladrona !

Como te has metido dentro

Te has metido abajo sola

En la muerte que desee durante tanto, tanto tiempo…

 

Cuando supe de Sexton la primera vez vi un video de ella declamando un poema que se llama Her Kind, la sensualidad de su voz envolvente, la capacidad escritural de imágenes que te van conduciendo a una revelación  profunda de ti mismo, hicieron de ella una de mis escritoras favoritas, su obra recopilando todos sus textos consta aproximadamente de 1000 páginas. su matiz literario siempre es autobiográfico y es aquí donde alcanza su máximo en su obra. por un lado una mujer atractiva y fuerte y por otro una que vive un dolor insoportable que la transforma en una marginada. delgada y alta como una modelo teatral con sus ojos azules y su pelo negro, su voz aterciopelada que se pega al oído como melodía de amante, sus tacones sus pulseras y su perfume francés, toda ella una poesía sofisticada.

Muchos aseguran que quien acude a ella jamas podra librarse de su mensaje amenazador.La duda entre la vida y la muerte que acompañan a Sexton toda la vida. Ella misma decía : -¡No llores, idiota!Vive o muere, pero no envenenes todo.

Aqui les dejo unos de sus mas potentes  escritos :

 

DESEANDO MORIR

Ya que lo preguntan, la mayor parte de los días no me acuerdo.
Camino vestida, sin marcas de ese viaje.
Después, casi innombrable, vuelve la lujuria.

Incluso en ese instante, no tengo nada en contra de la vida.
Conozco bien las hojas que mencionan,
los muebles que sacaron al sol.

Pero los suicidas tienen un idioma propio.
Como los carpinteros, quieren saber con qué herramientas.
Nunca preguntan por qué construir.

Dos veces me pronuncié tan claramente,
poseí al enemigo, me comí al enemigo
le arrebaté su oficio, su magia.

Así, grave y pensativa,
más tibia que el agua o el aceite,
descansé, babeando por el agujero de la boca.

No pensaba en mi cuerpo ante la punta de la aguja.
Ni siquiera había córnea o restos de orina.
Los suicidas ya traicionaron al cuerpo.

Nacieron muertos, aunque no siempre se mueran,
y, deslumbrados, no pueden olvidar una droga tan dulce
que hasta un chico podría mirarla y sonreír.

¡Meterse toda esa vida debajo de la lengua!—
eso, en sí mismo, se vuelve una pasión.
Dirán que la muerte es un hueso triste y golpeado,

con todo, año tras año me espera,
para deshacer con delicadeza una vieja herida,
para soltar mi aliento de su prisión insana.

Compensados así, los suicidas se encuentran a veces
furiosos con el fruto, una luna inflada,
dejan el pan que confundieron con un beso,

dejan la página del libro abierta por descuido,
algo sin decir, el teléfono sin colgar
y el amor, fuera lo que fuese, como una infección.

 

De ésas

He salido al mundo, bruja poseída,
amenaza del aire negro, más valiente en la noche;
soñando el mal, vagabunda, he viajado
a lomos de las casas planas, de luz en luz:
pobre solitaria, con sus doce dedos, enajenada.
Una mujer así no es una mujer, lo sé.
Yo he sido de ésas.

He buscado las cuevas tibias del bosque,
las he llenado de sartenes, tallas, estantes,
armarios, sedas, de incontables bienes;
he preparado las cenas de los gusanos y los elfos:
aullando, componiendo las hileras rotas.
A una mujer así nadie la comprende.
Yo he sido de ésas.

Montada en tu carro, arriero, he saludado
con los brazos desnudos a los pueblos que iban quedando atrás,
mientras me aprendía las últimas rutas de la claridad, superviviente
de tu fuego que aún me muerde el muslo
y de mis costillas que crujen bajo el vértigo de tus ruedas.
Una mujer así no se avergüenza de morir.
Yo he sido de ésas.

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