CAMILA FADDA GACITÚA. Chile, 1969

 

Poeta, Traductora, Gestora Cultural y Asistente Trilingüe. Vivió en Alemania durante cinco años integrando diversos proyectos culturales (musicales y literarios). Ha sido antologada y publicada en diversos medios literarios con poesía y traducciones. Mención honrosa en el concurso internacional de poesía “Alfonsina Storni” (Argentina 2010). Primer lugar en el concurso internacional de Poesía de Mujer (Perú, 2012). En 2013 publica Cauce por JC Sáez Editor. Ha sido invitada por el Goethe-Institut  como poeta y traductora en distintas ocasiones a actividades literarias internacionales en el marco de Ferias (Buenos Aires, Guadalajara, Bogotá) o Festival Internacional de Buenos Aires. En 2017 es aceptada para una residencia de traducción de poesía contemporánea alemana en el Banff Centre for Arts & Creativity, Canada. Actualmente trabaja en proyectos de traducción y en dos libros de poesía: Trama y Textura, Mover el Agua.

Les dejamos sus textos …

 

Una vez te pedí que me dieras agua

y por años arrastraste un glaciar

para que nunca me faltara;

la mole curvó tu espalda

tulló tus rodillas y a mí

no me apagó la sed pero

me congeló los dedos

de tanto rasguñarla.

 

Otra vez te pedí que me dieras agua

y juntaste lluvia de los inviernos

para que nunca me faltara;

llenaste estanques y vasijas

en los que mirabas tu reflejo

y tanto la guardaste que

enmoheció y aunque quise

no pude tragarla.

 

Otra vez te pedí que me dieras agua

por años condensaste la niebla

para que nunca me faltara;

espantaste a mendigos y enemigos

y hasta los mismos pájaros

que venían a beber pero

pronto llegó el calor

y el agua se evaporó.

 

Te vuelvo a pedir que me des agua

no el agua limpia de la vertiente

ni de glaciar ni de lluvia

tampoco agua de niebla;

devuélveme el agua

que me corresponde

porque necesito agua

un vaso de agua

 

para seguir llorando

para seguir pidiendo

que por favor

me des agua.

 

 

 

 

“…a la muerte hay que saber llegar con vida…”

 

Día primero

hoy muero

seguro que muero

si no muero hoy moriré mañana

 

día segundo

no morí ayer

pero seguro muero hoy

si no muero hoy moriré mañana

 

día tercero

tampoco morí ayer

pero es claro que hoy muero

porque así es la vida de mosca

 

día cuarto

no morí tampoco ayer

aunque casi muero y puede ser

que mañana no muera

 

y así pasaron los días

vio la mosca que su vida era buena

sin miedo y con desdén se paró

en cuanto perro

en cuanta mesa

en cuanto velo

en cuanto muerto

en cuanto calvo

en cuanta mugre

en cuanto pan

en cuanto dulce

en cuanta mierda

en cuanta cosa

le dio la gana

¡ésta es vida!

-pensó la mosca

se frotó dos patas-

 

y encontró la muerte

entre los clasificados

 

 

 

La otra orilla queda lejos

tanto me lo dijeron

que me lo creí

la curiosidad pasmada

me acurrucó en silencio

y esperé y esperé

en mi empobrecida orilla

con ridículo reflejo

 

desde acá nunca me atreví

desde allá nunca nadie vio

en mi orilla me hice vieja

de tanto levantar las manos

de tanto agitar pañuelos

y cada puente de palabra

lo desmoronó el viento

/yo vi flotar los ecos/

 

moví la mano en el agua

intentando, no sé, algo

la seguidilla de ondas

en simétrica armonía

avanzó hasta la otra orilla

y cuando levanté los ojos

desde allá los tuyos dijeron:

estoy de tu lado

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