Margarita Bustos, Poeta y Gestora de espacios de divulgación poética.

Margarita, trabaja en la Universidad de Chile, en la sede de Portugal, la veo caminar hacia mi y sonríe, me alegra su sonrisa, nos saludamos, vamos por la entrevista y a conocer sobre su poesía y su gestión.

Cuéntame ¿Cómo se inicia el Ciclo de Literatura de Mujeres: Versadas?

Hablando desde la gestión cultural, había tenido posibilidad de organizar algunas lecturas, más que ciclos poéticos en la sexta región, donde estuve viviendo algunos años. Eran lecturas mixtas, a mí me hubiera gustado que hubiesen sido sólo de mujeres, y ¿por qué? La razón principal es porque permanentemente en este sistema las voces femeninas quedan invisibilizadas, la creación de mujeres en distintos ámbitos, no solamente en la poesía o literatura, en la fotografia, en la pintura, en la danza y en otras expresiones artísticas.

La invisibilización sucede ya sea por los discursos que recepcionan estas producciones artísticas, es decir desde la crítica, que a su vez es realizada siempre por voces masculinas -primer obstáculo- otro que es invisibilizada porque cada vez que se generan actividades o acciones que se intentan sistematizar en el tiempo, son clubes de Tobi, donde puede aparecer alguna Lulú por ahí; sin embargo, no hay paridad de género… o incluyen a mujeres para aparentar que hay equidad desde el sistema sexo genérico, pero solo para aparentar producto de las exigencias que estamos realizando las mujeres desde las últimas décadas, en este momento álgido donde las jóvenes nos están exigiendo un cambio civilizatorio. Es a partir de esos contextos que surge la idea de hacer un ciclo poético de mujeres. Carla V. me contacto cuando estaba en San Fernando para organizar y apoyar a la Librería Lilith, que fue una librería que estaba en José Miguel Claro, de una chica que venía llegando de Chiloé, estudió literatura y se instaló ahí con la energía de generar actividad cultural. Luego cuando Armamos con Carla el ciclo “Voces de Lilith” y cuando caminaba muy bien en convocatoria y calidad literaria de las poetas invitadas, Alejandra nos deja fuera del proyecto.

Unos meses más tarde, decidimos armar un ciclo en un nuevo espacio (sin dueñas que tomaran decisiones antojadizas) Lo cual más tarde se convirtió en el Ciclo de Literatura de mujeres Versadas en la Biblioteca de Santiago donde invitamos a distintas autoras chilenas – consagradas y emergentes – buscando descentralizar convocamos a poetas de diferentes regiones y grupos etarios, estéticas y representaciones desde una perspectiva sexo-genérica.

Colusión Poética, ¿cómo se gesta y en qué contexto?

Este proyecto lo ideé, en solitario. Colusión Poética surge en el contexto nacional del destape en los Medios Masivos de Comunicación de las colusiones de las farmacias. En ese momento cuando hacen este seudo juicio, porque sabemos en qué terminó el destape mediático, las denuncias entre Salcobrand, Ahumada y Cruz Verde, quedó en el pago de unos milloncitos y la certeza de que continúan generando estrategias para coludirse.

Entonces frente a estos acontecimientos, la rabia. Sentía que debía articular un posicionamiento discursivo y que podía ser a partir del arte, especialmente desde la poesía. Posteriormente al caso de la colusión de las farmacias apareció la colusión de los supermercados lo que originó que la gente se coordinaba por redes sociales para no ir a comprar y luego iban igual. No creo que eso haya sido efectivo.

Colusiones varias: la colusión de los pollos y del papel higiénico. Entre tanto se fueron destapando estos monopolios, acuerdos espantosos que interfieren con todas las leyes que se supone que Chile ha suscrito – que garantizan la libre competencia- la libre elección como consumidores… que no es así. Se me ocurrió crear una actividad que tuviera cierta continuidad en el tiempo y la primera Colusión Poética la armé en el Museo Lircunlauta en San Fernando (una casa Fundacional del 1700). Invité a distintos poetas de Santiago, Rancagua, San Fernando con un compromiso político claro, comprendiendo a disgusto que estamos en un sistema neoliberal que sigue desangrando estas venas abiertas como lo explicara Eduardo Galeano. En total invité a 10 poetas a una jornada durante la tarde. La realizamos al aire libre en este museo que es una casa Colonial (en un patio maravilloso) y también participaron 3 músicos: Pedro de Piedra, Sergio Terán y Pompeyo Lepe.

Lo interesante es que tuvo un impacto en la comunidad. Generé difusión específicamente con un par de liceos y el colegio Inmaculada Concepción donde trabajé. Participaron estudiantes del Taller Literario IC compartiendo sus poemas, jóvenes cuestionando y dialogando en torno a las colusiones del sistema.

La segunda colusión fue un día antes del censo, 18 de abril me parece, lo hicimos en un bar que tiene un nombre espectacular para las Colusiones poéticas… el Bar Ovejas Negras (ubicado en Barrio Bellavista) y los chicos del Centro cultural nos facilitaron el espacio. Cuando fui a conversar con ellos a plantearles la idea de una colusión, aceptaron y en ese momento invité a participar a los y las poetas de distintos espacios y generaciones.

En Julio 2017 armé la tercera colusión poética en Glück Restobar. Comenzamos la jornada leyendo un texto de la poeta Elvira Hernández (publicado en la revista Prometeo, Colombia) donde ella se refiere a las Palabras que nos reclaman, en el contexto de cómo la dictadura cívico militar y la desmemoria nos han ido robando las palabras y el rol que tiene ahí la poesía, posibilitando que generemos comunidad y alianzas para recuperar el lenguaje que nos ha sido robado y que al parecer no muchos están conscientes de ello.

¿Cuál es el rol del escritor?

Más bien cuál es el rol de la escritora (ríe) Es muy importante entender y apropiarnos del lenguaje… y hay algo que no entiendo, no es por arrancarme de la pregunta, pero no entiendo cuando estamos en un grupo solo de mujeres y empiezan a hablar en plural ¿por qué dicen nosotros? y si somos sólo mujeres en el grupo ¿por qué no decimos nosotras? Esto tiene que ver con que son siglos, no décadas sino que cientos de años en la reproducción de un lenguaje que crea realidades que mantiene este sistema patriarcal y deconstruirlo también pasa por el lenguaje.

Con respecto a la pregunta ¿cuál es mi rol a nivel personal como escritora? Creo que ese rol primero es móvil, por lo tanto lo que te cuento ahora lo voy a replantear y repensar en otro instante, porque no es lo mismo cuando lo reflexionaba a los 20, 25 años, ahora tengo más de 30. Y en este aquí y ahora es un rol de compromiso social, no solo estético -de arte por el arte- no digo que no podemos experimentar buscando otras expresiones, buscando trabajar desde nuestra lengua materna con intertextualidades, etc. Sin embargo, como estamos trabajando desde la lengua, comunicando, tiene que generarse una relación entre nuestro ser como sujetas históricas dialogando con nuestro tiempo. Trato por ende que mi poesía (con)verse con las rabias que me generan las situaciones actuales de inequidad social, del machismo y sus consecuencias con el femicidio, los efectos de la violencia simbólica y con la desmemoria… con un país que ha sido tanto tiempo amordazado, aunque hubo una serie de organismos y personas dentro de Chile y que también desde el exilio trataron de mantener la memoria viva, es gracias a ellos que podemos conocer los horrores de la Dictadura. No obstante, todavía estamos en un Chile amordazado por los medios de comunicación fascistas, quienes permanentemente nos mantienen amnésicos, zombies y en la desconfianza; mientras la herida continúa abierta y no va cerrar porque los genocidas se ríen en nuestras caras, la mayoría no fueron juzgados, se encuentran libres, otros ya murieron y los que quedan vivos están ahí. Por ejemplo pensemos en Cheire en todas las atrocidades que cometió en la Serena. Él tiene una edad que posibilita un juicio y que pague con cárcel. A su vez vemos vergonzosamente alcaldes u otros políticos que fueron cómplices de la tortura, que saben dónde están los DD y que NO han sido sometidos a los procesos judiciales correspondientes.

Volviendo al rol, ese creo que es mi rol como escritora, este diálogo con las nuevas generaciones. He tratado de articular mi poesia permanentemente con la docencia, soy profesora de Castellano (Lenguaje) y anhelo motivar a mis estudiantes a apropiarse del lenguaje y deconstruir los imaginarios sexistas que tan mal nos hacen a hombres y mujeres.

Margarita Bustos Castillo (nace en Cauquenes, 1980) Profesora de Castellano y Comunicación de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso, Egresada del Magíster en Género y Estudios Culturales de la Universidad de Chile. Algunos de sus poemas han sido publicados en las Revistas: La Mancha, Cinosargo, Letras s5, Valpoesía y en Cactus Cultural Ha participado en los Encuentros Nacionales: “Letras en Género”, “Rancagua Literario”, “Encuentro de poetas en el desierto: Chañaral”, “Chillán Poesía”, “Encuentro de Escritores del Bío-Bío”, “El rayo que no cesa”. Ciclo de Lecturas en la SECH.
Organizadora del encuentro Poético Musical: Colusión Poética. Co-directora del Ciclo de Literatura de mujeres: “Versadas” que se realizó mensualmente en la Biblioteca de Santiago entre 2015 y 2017, reuniendo a poetas consagradas y emergentes de diferentes partes de Chile.
En conjunto con el poeta Marcelo Rojas B. organizan el Ciclo de Lecturas y diálogos literarios: “La Letra INexistente”

Traducida parcialmente al rumano.

Ha sido parte de las Antologías:
• Conversando el Eros (Editorial Artegrama, Santiago 2011)
• Antología de Escritores de la VI Región. Tomo II ( Primeros Pasos ediciones, Rancagua 2012)
• Antología Poética bilingüe “Vertebral” Chile- Rumania (Editorial Signo, Santiago 2017)
• Antología “Pánico y locura en Santiago” (Santiago Ander, Santiago 2017)

Libros Publicados.
• Maldigo el paraíso de tu abandono (Editorial Puerto Alegre, Valparaíso 2011)
• Eros en la Lengua (Punto de Luz ediciones, Rancagua 2015)
• Existencial(es) (Marciano Ediciones, Santiago, 2017)

Lumi Videla

El olvido está lleno de memoria (Mario Benedetti)
Para dejar de respirar ampliaron el uso de la violencia miraron entre las rejas,
leyeron grandiosas declaraciones cambiaron loca furia por pesadillas
violencia organizada del Estado para representar algo.
La revuelta de los desmemoriados sueña al menos una vez por día,
ya no salen a comprar pan al almacén de la esquina porque las desaparecieron.

Catástrofe solidificó la posibilidad de las palabras y sus silencios nos secaron la boca
nuestra muerte intensificando la proximidad rota
el aislamiento y la “potencia” extremados
aterradora memoria rehusando la costura rojinegra, siempre una bandera
Mientras asfixiaban la imagen de la victoria
asfixiaban la victoria mientras la imagen
de la victoria la imagen asfixiaban mientras.
Ida y vuelta sin posibilidad de retornar porque las voces no bajaron a los cuerpos
nombres flotan sobre Lumi y Sergio,
Jacqueline y Marcelo,
Cecilia y Flavio.
Catástrofe solidificó la posibilidad de las palabras y sus silencios nos secaron la boca
aire para el olvido
memoria recuerda el movimiento del aire.

Desde el Jardín mitigan la posibilidad
desde el jardín instalan pánico bajo la superficie de la piel.
El terrorismo íntimo del estado chilensis
decretando la vida en la frontera
en tiempo potencial a contraluz cegándonos
Lumi
asfixia producto de una obstrucción de la boca y la nariz estando el cuerpo de cúbito ventral
La revuelta de los desmemoriados ¿sueña al menos una vez por día?

Por Margarita Bustos C.

Chile limita al centro de la injusticia

Nos disgregan desmembrando esta cordillera
a tajo abierto solo desdichas miran sus cumbres y oquedades
nos disgregaron en el fondo del mar que n u n c a más podrá bañarnos tranquilos
nos lanzaron al foso insalvable de la ignorancia,
embelesados por el sonido de la máquina
por la imagen de la m á q u i n a
por las palabras (des)almadas de su colmena

Chile limita al centro de la injusticia y
a las tumbas no llega el sol

nos disgregan desmembrando esta cordillera
les disgregaron en el fondo del mar que NUNCA podrá bañarnos tranquilos

La tierra se ha desvelado
el bosque le reza al fuego que cerrará su boca para siempre
la sangre no sabrá jamás del viento nuevo
bestia desnudará raíces y raíces esconderán la tierra en las pupilas de la bestia.
Apátridas
ajenos a la herida olvidaremos mirar la noche
dibujar instantes blancos contra la muerte
sonreír cuando la lluvia anuncia lo efímero

Ajenos a la herida olvidaremos los nombres de quienes abrieron la herida

A Marta Ugarte

Ya no quedan palabras
balbuceos erizan la piel
roen ratas esta voz
el nido del pájaro arde
y le mentimos a la memoria
mientras pasa por la resonancia azulina de una tarde que muere.

Su cuerpo fracturado emergió del mar
de su cuello colgaban alambres,
brazo izquierdo, desgarrado por un corvo,
la columna quebrada
estallido del hígado y del bazo
luxación de ambos hombros y cadera
fractura doble en el antebrazo derecho
faltaba una parte de la lengua
una parte faltaba
y aún la buscamos.

El murmullo enmudece la posibilidad
¿Y si te damos una canción
un himno para resucitarte de las aguas Marta?
Y si te restituimos ese atardecer negado a tus ojos y a los ojos de tantos
Y si lloramos 70 veces 7 océanos
para embarcarte a casa.

Ya no quedan palabras,
rocas roen esta boca y enmudecen su lengua
nuestros cuerpos hinchados de ir
a la muerte, al odio, al borde del mar.
Al fondo un bramido
ya no quedan palabras,
amarga lengua balbucea la otra mitad
que no alumbró jamás.
Garganta en porfía regurgitó la última sílaba
que repta en el laberinto al fondo de sí
se embriaga con la ausencia
Marta lanzada al mar

Santiago (des)memoria

Santiago escupe su nombre a bocinazos
once veces se persigna en nombre de las cuatro esquinas
para olvidar que los generales habitarán sus calles
y los muertos gritarán
Sobre los rieles del metro
en el Cementerio General
debajo de los adoquines de Londres 38
desde los jardines del Edificio Diego Portales
hasta los camarines del Estadio Nacional
Santiago escupe su nombre a bocinazos.
Once veces se persigna en nombre de las cuatro esquinas,
arrincona la desigualdad igualadora
pasada a fritura y sudor en medio de la amnesia local.
Podemos reptar en vertical sobre tanto escaparate
y terminar devorándonos la sílaba hueca.
Sobre los rieles del metro
en el Cementerio General
debajo de los adoquines de Londres 38
desde los jardines del Edificio Diego Portales
hasta los camarines del Estadio Nacional
descoSiendo una y otra vez la mordaza,
el imbunche social
a Santiago.

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