Ada Mondés, Francia

 

Poeta
Ada Mondès

Francia ,Hyères 1990

Poeta y traductora francesa, Licenciada en idiomas inglés, español, ruso, artes escénicas y creative writing. Nómada desde el 2014, desarrolla talleres de escritura y lectura. Publicó Les Témoins – Los Testigos (éd. Villa- Cisneros 2017) y Cruzar – Croiser (éd. Encres Vives 2018) en bilingüe con su propia traducción. Otros poemas aparecen en las revistas Ærea 12 (Chile), Áurea (España), Recours au poème, La Lettre sous le Bruit 25 y Testes 31 (Francia) Tiene poemas traducidos al portugués y al árabe y participó en varios festivales y encuentros internacionales de poesía.

El carisma es algo que no se puede adquirir en una tienda, ni tampoco se aprende en ningun lado al igual que el talento y Ada posee ambos por naturaleza, cercana a las divas del ’40 o a las musas griegas a esas mujeres que portan en sí una sabiduría misteriosa. Ella va desarrollando su escritura desde este palco tan enriquecido con lo femenino, una viajera que ha experimentado la escritura desde su idioma natal y prefiere quedarse por el momento con el español porque según ella, la sonoridad de las palabras le llega más profundamente en este idioma y es más exacto lo que quiere transmitir. Su escritura no podría decirse sutil, tampoco feroz si no una mezcla enigmática de sensualidad y conciencia despierta que provoca en el lector la necesidad de conocer más de ella y sus textos. Aqui les dejo algunos para que se engolosinen con su belleza.

Vivir cada día

Los compañeros de mi especie siempre me parecieron insulsos
por ello siempre mi infancia andaba sola
buscaba algo más – un dios un animal otra cosa

Ahora me hablan de independencia
y yo busco otro mentor
y sé que un hombre nunca colmará
mi terrible sed de amor

El mundo es un lugar tan angosto
para mi alma inacabada
la finitud de mi cuerpo y de sus goces
siempre termina vaciándome
un abismo que la poesía hurga
araña con sus mil manitos ciegas
que me parieron criatura imprevisible
animal insatisfecho
soy una cobarde
quizá un monstruo
una fuerza brutal
que anhela por el fulgor y la violencia
porque creamos y somos hechos de violencia
el viento que azota la cara
el trago que corta la respiración
la quemadura el éxtasis el grito
el poema que despoja la muerte y el tiempo
soy la cicatriz de un relámpago

Así desconozco vivir cada día
pero me he de enamorar de esta vida
y no sólo de la luz
y no sólo de la sombra

*
Rutina

La mirada del hombre cae sobre mí
como una piedra
pero yo no soy ningún pozo
donde echar una roca
por el ruido – el juego
mover un poco el agua

Se hunde tan hondo la piedra
habrían de desatarse olas

La mirada del hombre se riega sobre mí
como si fuera un florero
hecha de agua soy
planta que otra vez se ahoga

*

Fuga

Llegó la noche
me doblo encima de la máscara que más amo
beso sus labios solos como una luz
la cara de arcilla aprieta un poco sus ojos
tantas pares en el mundo de la soledad

mientras la ciudad se empeña en dormir
adopto el paso hondo de los que saben que no vuelven a casa

 

*
Insomnio

Ahora el mundo
no me habla tanto de vos
de la gravedad de tus manos
de tu nombre que se había apoderado
de mi todo

sin embargo siguen existiendo
esos momentos donde me desconozco
y afiebrada busco huella tuya
– perro rabioso voy
excavando el hueso
de la memoria carcomida

*

Vídeo de un poeta leyendo

“Dicen que el enfermo soy yo”  Eduardo Encina

Una vela delante de la mesa
murió él una semana después
le veo ahora su cuerpo queyano
su nuncamás voz
la sala se vuelve velatorio
escucho este poema que no me alcanza
no puedo entrar o no sé si escucho
sólo veo al poeta muerto
y me duele su palabra nunca terminada

*

Despedida

Cuando sirenas apuñalan la noche
sólo tenemos orgasmos de memoria
ya no tenemos el calor exacto para abrazarnos
en el sueño los recuerdos son una casa
se abre como una cicatriz sobre la noche
al escribir me parece que me apropio de tu nombre
sabes cuánto a veces llueve
para que me pueda disolver
como carne en el espacio
estrella que muere
me salvo tomándote en todas mis bocas
te atrapo te cuido te muerdo
me relleno con tu sangre
para gritar mejor