Diego Ponce, Uruguay

 

poeta
Diego Ponce

Montevideo, marzo 1983,

Publica el poemario Serpientes para mi sed, Ediciones del Rincón 2015, reeditado por Helecho cartonera de Chile en 2016. Participó como invitado especial del quincuagésimo aniversario del Caimán Barbudo, habiendo publicado algunos de sus poemas en dicha edición especial. Su poemario Serpiente para mi sed, primer libro de la trilogía llamada Axharexhí, que complementan los poemarios inéditos Abanicos de Bruja y El Ángel Axharexhiano, fue presentado en la FIL de La Habana-Cuba (febrero 2016) y en la FIL de Osorno-Chile (octubre 2016). Concurrió al taller literario El Rincón, a cargo del escritor Gustavo Esmoris. Actualmente cursa la carrera de licenciatura en Filosofía en la Facultad de Humanidades.
DD Ponce nació en Montevideo, en marzo de 1983, publicó el poemario Serpientes para mi sed, Ediciones del Rincón 2015, reeditado por Helecho cartonera de Chile en 2016. Participó como invitado especial del quincuagésimo aniversario del Caimán Barbudo, habiendo publicado algunos de sus poemas en dicha edición especial. Su poemario Serpiente para mi sed, primer libro de la trilogía llamada Axharexhí, que complementan los poemarios inéditos Abanicos de Bruja y El Ángel Axharexhiano, fue presentado en la FIL de La Habana-Cuba (febrero 2016) y en la FIL de Osorno-Chile (octubre 2016). Concurrió al taller literario El Rincón, a cargo del escritor Gustavo Esmoris. Actualmente cursa la carrera de licenciatura en Filosofía en la Facultad de Humanidades.

La literatura de Diego es un bálsamo dulce, como esas melodias melancolicas y sorprendentes que te llegan de una u otra forma al corazón, sacudido por la fuerza femenina que lo habita , valientemente hace su declaración femenina siendo un buscador de sí mismo, cosa que transmite en sus textos. Me sorprendí cuando lo leí por primera vez,  por que pense que los textos no eran de él, si no, escritos por  una fémina, pero es el  que expresa el sentir profundo de una mujer que está viviendo la magnífica esencia de experimentarse no solo en la posición de bella experimentación si no tambien cuando todo se vuelve rudo. La sutileza y dureza se mezclan en sus textos.

Aquí les dejo unos textos escogidos por el mismo autor, que lo disfruten.

 

I

Desde el infierno proveniente del sur más profundo que he conocido, cruzando mis piernas embrujadas, hoy me declaro la más extraña de todas las flores. Una flor de lis rosada. Una orquídea azul. Un jazmín dorado. Miel que sucumbió al reflejo de su esplendor repulsivo.

II

Contempló sus uñas turquesas rozando su potente tejido eréctil, tan poderoso como para volver impúdica a la mismísima Eva, hermosa leona reprimida, cuyo vestido rasgado, es la libertad guiando al pueblo.

La flor extraña, hembra de pura intuición animal, es hija de la gran Lilith, de la Venus roja, de la sacerdotisa Delphine.

III

¿Acaso puedes respirar mi perfume de trenzas, mariposa felina posada en el hombro de la bella de pelo carbón, cuya voz huracanada se estrecha en mi pecho de gacela?

Soy la fuerza cósmica de lubricaciones fucsias, todos los dolores se vuelven míos; Dios y el Diablo funden sus estrellas sobre mis pies,  los rayos de Urano ciegan mis ojos de luna dispuesta a la muerte, a la muerte del nacimiento.

IV

No en vano te molestan mis extravagancias, pequeño anfibio, te retuerces sobre mi corazón húmedo, negándome el nacimiento. Tu lucha se erige sobre este odio de voluptuosidad fantástica.

Mis faldas oscuras envuelven tu diminuto cerebro, mediocre charlatán. Te daré una muerte de toro, gloriosa y violenta, una muerte de hombre.

V

La bandera se agita como una mariposa eterna y decadente; sobre tu cráneo de luz azulada brota el vicio de mi sangre, fluyendo en huracanes amarfilados.

Los gusanos se esfuman, desde sus vísceras multicolores surge el rey, dorado, bello y poderoso, el olor a no ser se desvanece.

VI

Las rosas grises de tu amor narcisista, sal enardecida y rota, invocan a las tijeras de los suburbios del Hades, como serpientes de grandiosidad empantanada, donde se eleva tu envidia.

VII

Mi furia no se aplaca, crece en bocanadas de melancolía, rastros verdes de una noche invertida descansan sobre el metal de mi piel.

Un vaho rosa se adentra; suspiro en las rodillas de la confusión, mientras mis  trenzas se humedecen los pezones, símbolos de paz inconclusa.

VIII

Acarició suavemente a mis gatos, tierna, me entrego al fuego metálico y frío de la asesina del miedo, mística enferma que se retuerce en mi boca y me parte el labio interior.

IX

Bebo del acuario de los dioses, (licántropo florido, bella Belcebú).

¿Por qué mis lágrimas rubias se ahogan en alaridos de nostalgia?

Vive aquí, Reina. Gacela química. Hazte océano, vierte tus lubricaciones sobre las arenas del Axharexhí, que tus brazos marciales se inflamen de caos.

X

Temblando en catorce mil besos orientales, juego con mi abanico, (¿Eris de Francia o gamberra de Egipto?).

¿Qué recuerdos brillantes acechan tus laureles de flor inconclusa, muñequita extraña que no pudiste ser?, si enlazabas el índice en tus ondas de Dios rojo.

XI

Intento derribar el muro, mis uñas escarban tierra, niebla que diluye, marea. Bruja kafkiana delirando en el perfume nauseabundo de diciembre, un sueño de Juno en los brazos de Venus.

Miel de pistilo en la boca que dice amen, por las aguas de las aguas, entre Turquía y Grecia.