Osmany Echevarría, Cuba

 

Pinar del Río, 1979

Nuevo exponente de las letras Cubanas
Escritor Poeta Cubano

Licenciado en Lengua Inglesa. Poeta, periodista y traductor. Ha obtenido premios en encuentros debates de talleres literarios y menciones en el Premio Alcorta de la UNEAC (2007 y 2008). Obtuvo la Beca de Creación Sigifredo Álvarez Conesa (2009). Publicó Confesiones del péndulo (Ed. Loynaz 2002), Naufragios del Pez Lunar (Ed. Loynaz 2012) y Turismo Nacional (Ed. Áncoras 2017). Compilador de la antología de narrativa cubano-uruguaya Distancias del agua (Letras Cubanas/Universidad del Trabajo de Uruguay/MINREX, 2012). Textos suyos aparecen varias revistas cubanas así como en diversas antologías nacionales y extranjeras.

Cuando escuche por primera vez a Osmany en la Habana, sentí como la historia de todo un país venia a mi como un tren con un recorrido fijo por los campos y detalles de lugares que me parecían tan desconocidos como familiares, como un deja vu mágico donde finalmente comprendes que por muy distintas que sean las historias, por muy diferente que sean los países, de una u otra manera convergemos a lo mismo, a este punto donde el ser humano se construye como tal, desde los cimientos históricos de lo que se es conectado con el espíritu y el sentir. Estas letras a continuación son un extracto del perfume que es el libro “Turismo Nacional”, que lo disfruten!

 

Turismo Nacional

“Cada uno vive donde nace
donde abre los ojos
donde puede”

Juventina Soler Bojeo

FLASH BACK
Desde la ventanilla los arrecifes bordean lo nacional
mientras trazo mapas en el vapor de agua,
la imagen de mi padre
dejando su piel —de obrero— en el pueblo.

Mi padre clandestino.
Mi padre Revolucionario.
Mi padre viejo y cansado.

Su sillón acompaña la humedad de casa,
la voz en los partes meteorológicos,
los incumplimientos productivos…
Sus manos, rozan la muerte
ahora que no tienen sentido el deber y las marchas patrióticas.

II
Mi madre reza
con sus piernas como trenes descarrilados,
mientras busco refugio en la inseguridad de otra lengua
sin reconocer los héroes de estas plazas,
y los amigos estudiantes, acusados de (a)políticos
sonríen bajo los carteles de otras ciudades.

Hoy abandono las doctrinas de mi padre;
su nombre en la historia local,
mi casa ocre como herencia;
la aldea donde invoco la niñez
sobreviviendo al estudio y el trabajo en un surco;
mientras alguien exige ejemplaridad,
y amanso el hambre como puedo.

BOJEO
Ellos piden recorrer el país
que Sebastián de Ocampo descubrió como ínsula.
—Una que apenas conozco—.
El paisaje queda incrustado en sus ojos europeos.
Cada ciudad brinda lo mejor que puede;
perdiendo el límite entre el golfo y el Caribe,
entre los idiomas que nos inventamos;
mientras jugamos al zigzag bajo las columnas;
las fachadas de una Isla que se extiende y termina donde uno parte.

CÓDIGO VIAL
Cuba es estrecha como sus carreteras,
solo los bordes la salvan.
Las señales son estrictas en cuanto al peligro de desviarse.

MIGRACIÓN NACIONAL
Llegar a la capital,
es olvidar el sudor de las vacas,
el canto persistente de los gallos.
No es difícil entender a los orientales,
compadecerse de ellos,
de mí…

PARQUE G
Los autos pasan como segundos,
la brisa desnuda la noche;
los muchachos se tienden
–guitarra en mano–
bajo el rocío y el alcohol.

Cantan y la vida
es alguien desesperado tras un ómnibus.
Beben al compás de las muchachas
que exhiben su look postmoderno.

Todos parecen criaturas dispuestas
a la consistencia del asfalto,
de una calle,
una ciudad,
donde la muerte
salta desde un edificio
y se disuelve en sal.

MORRO 6:00 p.m.
Ante las cámaras de los turistas,
mi mujer y yo posamos
sentados,
felices,
como en una postal.

MALECÓN 12:00 a.m.
Es medianoche y un anciano vende rositas de maíz
a los amantes que buscan refugio
en la brisa;
a los fantasmas que sobreviven al agua.

Vendo barato, dice,
y los años son escombros
amontonados en su voz.

Es La Habana, y el reloj no importa.
Sobrevivir es un asunto de seguridad nacional.

SANTA CLARA
En estas calles la vida destila el murmullo del país; mientras alguien habla de historia y una adolescente muestra como sobrevive después del tren blindado. Es bella la imagen del Che en la plaza, y los turistas (inter)nacionales quedan inmóviles ante las cámaras.
Colocó un gladiolo en los senos de mi amante como acto anacrónico entre los héroes y soy feliz, bajo los pies de quien aún permanece firme, con la mirada perdida entre los nimbos.