Diego Subercaseaux, Santiago Chile

 

Subercaseaux

Ingeniero Agrónomo y Magister en Ciencias de Recursos Naturales de la Universidad Católica de Chile. Investigador en sustentabilidad, paisaje cultural, y territorio; ha participado en grupos de investigación y ha sido profesor en diferentes instituciones de educación superior en Chile. Autor de variadas publicaciones, como artículos científicos, capítulos de libros, artículos de divulgación, ensayos, análisis cinematográfico, entre otros.

Poeta. Participe en los colectivos de poesía Quitapenas, Expectoraciones, y Tomás Lefever, y en variadas actividades como festivales de poesía y arte, recitales poéticos, encuentros de escritores, etc. Ha organizado variadas actividades de poesía y junto a otras expresiones artísticas como fotografía, música, danza. Co-organizo, junto a la poeta chilena Silvia Osorio, la versión del año 2016 del Festival Internacional de Poesía “Palabra en el Mundo” en Chile, realizándose actividades durante varios días en Santiago y el litoral central de dicho país. Fue antologado en el libro de poesía “Debut”, publicado por Ediciones Santiago Inédito, y ha publicado poemas en revistas, gacetas y otros medios. Mantiene inédito el libro de poesía “Travesías y pasiones de ayer y mañana”, y otros poemarios y poemas.

Asiduo y apasionado de la Naturaleza, el arte, la belleza, el observar-reflexionar lo real y lo soñado-buscado-anhelado, y de la entrañable poesía.

Al inhalar las letras de este poeta lo primero que me llega a la memoria es el nombre del espumante que corona su apellido, asi mismo, elegante y sutil es su letra, con la suavidad de las burbujas va subiendo por la copa de esta poesía elegante que nos ofrece, su pluma es sutil, a ratos romántica y existencial , llena de naturaleza que él mismo dice amar profundamente, sumergirnos en escrituras diáfanas como estas nos permiten reconocer la dulzura de los corazones que estas letras habitan, Subercaseaux nos lleva a mirar en la profundidad con una sutileza poco común en estos  días tan feroces que vivimos.  Esta capacidad integrativa que posee su escritura, amalgama la forma del humano a la vida y lo que lo rodea, invitándonos a entender el tiempo como un momento único que irrepetible nos llama a vivirlo intensamente como un tesoro único. Esta forma entre filosófica con un toque de romanticismo y ciencia es la que ha encontrado el escritor para llegar y seducirnos con su suave textura espumante. Aquí les dejo unos textos para que lo disfruten y se sumerjan en este vino.


Arraigue

Desde las entrañas unido,

amarrado hasta el sepulcro,

embrujado el espíritu.

En nuestro camino,

una nube nos acompaña

un mar y un aire;

compañera inquebrantable,

en una vida reminiscente,

de momentos corpóreos.

Desraizado,

el dolor visita tu existencia,

a un paso de pertenecer a casi nada

has quedado;

sí,

hasta los alados      hasta los alados

se posan.

Trauma del desarraigo:

estar y no estar:

fraccionado el lugar y, así la persona.

El mar, la montaña,

la calle, la plaza, la cancha, la casa;

donde ayer nos hicimos

hoy aún somos.

En mi pecho

resuena y resuena

el eco de las palabras y las manos

que me han tocado.

Pertenencia inmanente,

desde raíces intangibles.


 

Momento, que cargado y calmo te vas

Lo único que inexorable se va

sin regreso:

el momento

No así, tan así, el tiempo,

ni el otoño, siquiera el rio

y el susurro que mece las horas

ni el suelo sacro cercenado

Las nubes y la hierba, las hojas y el mar

palabras y la sonrisa vuestra

calmas, serenas, brotan llegan se van

Así también

como las huellas tras la marea

el momento

musitado y sereno

nace brota

llega se va

hízose, sin más

Veo, tu presencia y tu marcha

en un río fuera del tiempo

Oh momento, tu que solo tu

ayer y mañana, dondequiera

cascadas se suscitan

Oh momento, te vas, ineluctable

cargado del ayer y lo eterno

inmortal


Observar

Observo, me detengo

cómo suspendido de la propia

vida me escapo de mi yo y

algún mundo que sale de penumbra.

Vorágine mórbida

te arraigas de lugar en lugar,

ensombreces al ser enajenas

al espíritu presente.

Aunque nublemos nuestra vista en

la espesura frenética y

aunque enceguecidos pisemos

pantanos difusos

observadores somos.

Observo, contemplo;

sujeto soy

Despertamos y dormimos,

respiramos y observamos,

en mundos

paralelos

que se cruzan.


 

 

Piel inmaterial

Espacio-tiempo campante

Andares sin lugar

Una hondura y un sollozo

 

Me retiro me alejo de miradas

de rostros pulverizantes

y fantasmales guiños

 

Me retiro de las voces de fangal

de cuchilladas bucales

y amañados agasajos

y caminos y paradas y cruces

donde vilipendio y desdén bullen crepitantes

 

Me retiro

Para ser violín en el viento

Como hoja de lago en otoño

Silente